Hacer negocios significa tratar con clientes, desarrollar el producto perfecto, adaptarse a la legislación y, por supuesto, firmar documentos con cierta frecuencia.

La digitalización de los procesos de contratación supone una gran ventaja en términos de optimización de recursos y tiempo. Para llevar a cabo este tipo de transacciones, es necesario adaptar los procesos tradicionales, comenzando por la firma, que tiene que ser digital.

Gracias a la firma digital de contratos, se prescinde de la necesidad de tener un contacto presencial con la persona que debe firmar el documento, acortándose los tiempos de espera y facilitando el proceso, ya que se puede hacer a través de Internet y mediante el dispositivo que el cliente elija.

Por otro lado, cuando tenemos un contrato impreso, en muchas ocasiones es necesario que firmemos en múltiples apartados y páginas del documento, por lo que es fácil que se nos olvide alguna, y que como consecuencia el contrato no tenga validez legal. ¿Qué podría pasar entonces?

En estos casos, tendríamos que presentarnos en la oficina para subsanar el error, o quizá nos tendrían que volver a enviar la documentación por correo ordinario para completar las firmas que faltan y enviársela de nuevo. El resultado sería, en todos los casos, una gran pérdida de tiempo del cliente, lo que repercute negativamente en su nivel de satisfacción.  Además, esto supone un gasto adicional para la compañía, ya que tiene que hacer uso de sus recursos materiales y humanos para repetir el proceso.

Resumiendo, las soluciones de contratación digital resultan beneficiosas tanto para el cliente como para la compañía… ¿Te animas a ser digital?

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