Uno de los principales desequilibrios que la transformación digital ha supuesto en el mundo actual es que las cosas ya no suceden bajo nuestros pies, sino en nuestra cabeza. Los hábitos de consumo han cambiado. Hay menos barreras pero más proyectos empresariales. La estrategia de comunicación de las compañías transita de la unidireccionalidad a la bidireccionalidad, lo que propicia nuevos modelos de negocio. Y los usuarios demandan más innovación, para mejorar su calidad de vida.

Según estudios de LinkedIn, el 70% del tráfico de usuarios que navega en Internet llega a través del móvil. Este dato indica que los hábitos de comunicación han cambiado con la consiguiente adaptación de las empresas en su estrategia comercial. Éstas deben analizar el proceso de compra de sus clientes y ofrecerles lo que buscan sin necesidad de que pierdan tiempo en la navegación.

Si trasladamos esta realidad al ámbito empresarial, también se necesita dar un paso adelante. La llegada de soluciones de contratación digital agiliza el tiempo de gestión y reduce la necesidad de recursos en la empresa.

El tiempo de operación empleado en una venta se optimiza al sustituir procedimientos tradicionales de contratación, notificación y verificación por acciones ágiles y envíos inmediatos con toda la información.

Gracias a la implantación de métodos de contratación digital, se automatiza gran parte de los procesos a distancia, lo que los hace más ágiles. Esto implica que el cliente puede aceptar su contrato desde cualquier dispositivo, a través del canal que prefiera y en el momento que desee sin desplazamientos.

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