Desde que un potencial cliente conoce nuestra empresa hasta que finalmente decide comprar un producto o contratar un servicio, existe un proceso de decisión y ejecución que en muchas ocasiones puede dilatarse más de lo esperado.

Por desgracia, cuando esto ocurre y el proceso se hace largo y tedioso existe un gran riesgo de que, por el camino, se pierda un porcentaje de los clientes. Especialmente en aquellos sectores en los que se dan unos plazos de contratación mayores, como banca o seguros, la última fase del proceso de contratación, la compra, resulta crítica.

La pregunta que nos hacemos es ¿cómo acortar este proceso? ¿cómo podemos hacerlo más sencillo?

Nosotros hemos identificado 3 puntos críticos en este proceso:

  • La entrega de documentación: en algunos contratos, se exige que la parte contratante haga entrega de algún tipo de documentación a su contraparte. Hoy en día, en la era digital, a muchos nativos digitales se nos plantea extraño el hecho de tener que enviar documentación por correo postal o fax, cuando lo más habitual en nuestro día a día es utilizar medios electrónicos
  • Identificación: por exigencias legales, en diversos sectores y para diversos tipos de contratos o trámites se requiere de una identificación del usuario. Hasta ahora, la identificación se realizaba de forma presencial, teniendo que personarse ambas partes en un mismo lugar para este proceso.
  • Confianza: En ocasiones, cuando se firma un contrato, hay algunas cláusulas que pueden llevar a confusiones. De ser así, conviene que ambas partes tengan una garantía de qué ha sido acordado. Parece una obviedad pero constituye una fuerte fuente de confianza.

Precisamente, es el segundo de estos puntos, la identificación, el que supone un mayor obstáculo para la integración total de la contratación digital en las empresas. Las diferentes exigencias legales a la hora de contratar, en función de los diferentes tipos de productos, derivan en una diferencia sustancial en el nivel de digitalización de procesos de contratación entre sectores.

Por ejemplo, en aquellos sectores en los que se requiere de un mayor nivel de compliance legal, la digitalización de los procesos de contratación resulta mucho más compleja (y lenta) que en otros.

Actualmente las nuevas tecnologías nos permiten firmar contratos de forma remota e incluso omnicanal, lo que en última instancia conlleva una mejor experiencia de cliente. Pero el verdadero reto está en ir más allá y permitir no sólo firmar por diversos canales sino además garantizar la identidad de las partes firmantes.

Tener una garantía de la identidad de los firmantes resulta de obligado cumplimiento en algunos procesos, como por ejemplo, adquirir determinados productos bancarios o seguros. Es por esto, que el proceso de identificación resulta ser una piedra angular para llevar a término los proyectos de digitalización de muchas empresas, y que nosotros, como usuarios o clientes podamos beneficiarnos de las mejoras que conlleva un entorno digital.

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